Sorpresas en la Nota Simple

Cuando compré mi primera vivienda no sabía lo que era una nota simple.

Tampoco para qué servía, qué información podía darme, si podía estar incompleta o incluso ser errónea… y mucho menos cómo utilizarla a mi favor.

Hoy, sin embargo, es el primer documento que usamos los agentes inmobiliarios profesionales antes de empezar cualquier conversación seria.

Una nota simple es un documento informativo del Registro de la Propiedad que muestra la situación legal de un inmueble. En ella se puede comprobar quién es el propietario, si la vivienda tiene hipotecas, embargos u otras cargas, y sus datos básicos como la ubicación, la superficie o el uso.

No tiene valor legal como certificación, pero es la forma más rápida y práctica de saber si una propiedad está “limpia” antes de comprar, vender o solicitar financiación.

En pocas palabras: el chequeo médico del inmueble antes de dar el siguiente paso.


Un caso real (y muy común)

Hace unos meses, unos clientes me enseñaron la nota simple de una vivienda que les interesaba comprar. Casualmente, el precio era muy atractivo y el intermediario que les atendía había evitado desde el principio mostrar este documento.

Es cierto que una nota simple puede contener información sensible que forma parte de la privacidad del propietario y no debe compartirse a la ligera.
Pero en este caso no se trataba de eso.

La vivienda escondía, de manera confusa, deudas que casi duplicaban el valor de venta de la casa.

Y aquí viene uno de los puntos más importantes que muchos compradores desconocen:
cuando compras una vivienda, compras también sus cargas y deudas.


“Ya se verá en la notaría”… ¿seguro?

Es verdad que el notario revisa la situación legal del inmueble el día de la compraventa. Pero, ¿qué pasa si el comprador es extranjero y no hay traductor?
¿O si es una persona mayor?
¿O alguien que, por la razón que sea, no comprende plenamente todos los conceptos legales que aparecen en la documentación?

¿O si el intermediario o vendedor te asegura que esas deudas no existen?

Existen muchos escenarios en los que ciertos detalles pueden pasar desapercibidos.

En este caso concreto, lo más probable es que la operación se hubiera frenado en la notaría.
Pero entonces surge la gran pregunta:

¿Y el dinero de la reserva o de las arras?

El propietario se encontraba en “la otra punta del mundo”, otro continente.
Si mis clientes hubieran entregado el 10 % habitual como pago a cuenta, (25.000 euros) ¿habrían podido recuperar ese dinero al descubrir que la deuda encarecía la vivienda casi un 100 %? Precio ampliamente desproporcionado.

Muy probablemente, no.

El propietario habría conseguido una importante suma de dinero… y ahora, que le busquen.


Comprar una vivienda es algo muy serio

Una compraventa inmobiliaria no admite improvisaciones.
Es fundamental dar cada paso con seguridad, con información clara y con la garantía de que no existen sorpresas desagradables, cargas ocultas o problemas legales que puedan arruinar la operación.

Gracias a una correcta gestión desde el principio, mis clientes evitaron perder más de 25.000 euros, además de los disgustos, el estrés y los gastos que habría supuesto intentar recuperarlos.

Seguimos trabajando juntos y finalmente encontramos otra vivienda que sí cumplía todos los requisitos. Además, conseguí una rebaja de casi un 10 % sobre el precio de venta, fruto del conocimiento del mercado y de una buena negociación.

Y un detalle nada menor: mi servicio fue íntegramente remunerado por la agencia vendedora, por lo que mis clientes no tuvieron que pagarme absolutamente nada.

¿Fue una gestión inteligente para ellos? Yo creo que sí.


Rodéate de buenos profesionales

Si estás pensando en comprar o vender una propiedad, rodéate de profesionales que te acompañen y te asesoren de verdad durante todo el proceso.
Por lo general, como has podido comprobar en esta experiencia de mis clientes, te ahorramos dinero, tiempo y muchos problemas.

Pregunta siempre si tu asesor tiene experiencia y formación como Agente Profesional Inmobiliario (API), una figura que en breve será obligatoria.

Y si conoces a alguien que esté pensando en comprar o vender una vivienda, envíale este post.
A veces, un simple documento como la nota simple marca la diferencia entre una buena operación… y un gran problema.

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