Una reflexión sobre la obra nueva, la inversión inmobiliaria y el acceso a la vivienda en la Costa del Sol.
En la Costa del Sol se construyen y comercializan cientos de promociones inmobiliarias. Sin embargo, no todas las viviendas están destinadas a convertirse en hogares habituales.
Hace unos días visité un ático de obra nueva en El Higuerón, entre Fuengirola y Benalmádena. El responsable comercial me comentó que el 95 % de la promoción estaba vendido. Sin embargo, las viviendas que veía estaban cerradas.
Voy casi a diario a sus instalaciones deportivas y coincido con propietarios europeos que vienen tres, cuatro o cinco veces al año para disfrutar del sol, practicar deporte o desconectar.
Es perfectamente legítimo. Su inversión genera actividad económica y tienen todo el derecho a disfrutar de sus propiedades. Pero me surge una pregunta: ¿debemos medir el éxito inmobiliario únicamente por las viviendas que construimos y vendemos, o también por las posibilidades de acceso a un hogar que ofrecemos a quienes viven y trabajan aquí?
Viviendas para vivir, propiedades para invertir
No estoy en contra de la inversión inmobiliaria ni de los compradores internacionales. Creo, sin embargo, que deberíamos distinguir mejor entre vivienda habitual, segunda residencia e inmueble destinado principalmente a la inversión.
Todas son propiedades legítimas, pero no responden a la misma necesidad.
Una promoción puede venderse por completo y ser un éxito comercial sin que sus viviendas resulten asequibles para las familias locales. Por eso, creo que necesitamos políticas que faciliten el acceso a un hogar, en lugar de centrarnos únicamente en limitar quién puede comprar.
¿Por qué no facilitar la compra de la primera vivienda habitual mediante incentivos fiscales y menos trabas? ¿Por qué no estudiar también el aprovechamiento de instalaciones infrautilizadas para ofrecer alojamiento temporal a quienes lo necesitan?
¿Quién debe pagar el precio de acceder a una vivienda?
En Andalucía, el tipo general del impuesto sobre transmisiones patrimoniales (ITP) para viviendas de segunda mano es del 7 %, aunque existen reducciones para determinados compradores y operaciones.
Comprar un piso de 300.000 euros en Las Lagunas, Mijas, supone 21.000 euros de ITP al tipo general, si esa es la base imponible aplicable y no corresponde una reducción. Para una familia que depende de un salario, puede ser una barrera considerable, además de la entrada y otros gastos.
Y hay otra cuestión que me parece especialmente importante: ¿por qué una vivienda de protección oficial (VPO), concebida para facilitar el acceso a la vivienda a personas y familias que cumplen determinados requisitos, tiene que soportar IVA cuando corresponde, incrementando el coste de una vivienda que precisamente pretende ser asequible?
¿No deberíamos revisar cómo se distribuye esa carga fiscal? ¿Tiene sentido que una política destinada a facilitar el acceso a un hogar genere también ingresos tributarios para la Administración a costa de sus beneficiarios?
No cuestiono que los impuestos financien servicios públicos. Cuestiono si el sistema está diseñado de la mejor manera posible para quienes más necesitan una vivienda. Quizá deberíamos plantearnos si parte de ese coste puede reducirse sin comprometer la financiación pública.
El reto de la Costa del Sol
Nuestro clima, nuestras playas y nuestras conexiones internacionales hacen de esta zona un lugar extraordinario. Pero ese atractivo también ha contribuido a que determinados precios queden fuera del alcance de quienes trabajan aquí.
Como agente inmobiliario especializado en Mijas, creo que el éxito del mercado no debería medirse solo por las promociones vendidas o el volumen de inversión, sino también por las posibilidades reales de nuestra población de acceder a un hogar.
No se trata de demonizar la inversión ni a los compradores extranjeros. Se trata de encontrar un equilibrio entre un mercado dinámico y una necesidad fundamental.
Porque construir es una actividad económica, comprar una propiedad es una decisión personal y disponer de una vivienda digna y asequible es una necesidad básica.
Y no son exactamente lo mismo.
Fernando
Agente inmobiliario especializado en Mijas
Conecta Inmobiliaria